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miércoles, 25 de septiembre de 2013

El fin del Imperio Romano

El Imperio romano tras seiscientos años dominando el mundo comienza a desaparecer. Los pueblos bárbaros  se van apoderando de Roma. 

Pero la decadencia y caída del Imperio romano había comenzado en el siglo III y en el Bajo Imperio romano, que a partir del año 395 tras la muerte del emperador Teodosio condujeron a un rápido deterioro del poder romano. Ese año el emperador decidió dividir el Imperio Romano en dos partes. La zona occidental que tendría como principales ciudades la de Roma, pero también Ravena - para ese momento la sede imperial-  y Milán queda en manos de su hijo Honorio, mientras que la zona Oriental , que tenía a Bizancio ( la actual Estambul) como principal ciudad quedaría para su otro hijo Arcadio.




La presión en las fronteras es muy fuerte por parte de diversos pueblos que pretenden instalarse en las tierras del Imperio Romano. Esa presión, ejercida especialmente en la zona oeste del imperio, por los pueblos germánicos, llamados bárbaros por los romanos, culminará con el hundimiento del Imperio de Occidente, cuando su último emperador , Rómulo Augusto, sea depuesto por el caudillo de los hérulos Odoacro, un germano empleado al servicio de Roma. Era el año 476 y el Impero romano había terminado.






 

miércoles, 12 de junio de 2013

La leyenda del origen de Roma


Hace más de veinticinco siglos que en las colinas de la actual ciudad de Roma comenzó a instalarse una población de pastores: los latinos. Vigilaban el tránsito por el río Tíber y su desembocadura, aprovechando también las posibilidades ganaderas de la zona. 
En el momento en que Roma nacía, otros pueblos más evolucionados ocupaban la península italiana. En primer lugar, los griegos, que a mediados del siglo VIII a. de C., fundaron ciudades prósperas y ricas en las costas de Sicilia y en el sur de Italia. Para los griegos este territorio colonizado del Sur de Italia será conocido como la Magna Grecia. 
En segundo lugar se encontraban los etruscos. Éstos se instalaron en la llanura central de la península italiana, entre los ríos Arno y Po, en la actual región de la Toscana. Desde allí ejercieron su dominio sobre amplias zonas de la península, ya que el Norte de Italia era rico en metales, mientras el sur de península lo era en cereales. Hay un misterio en torno a ellos; no conocemos ni el origen ni la lengua de este pueblo. Puede que llegasen por mar desde oriente hacia el siglo IX a. de C. 
Los etruscos se mezclaron con los primitivos pobladores de la península (ligures e italiotas) formando pronto la clase gobernante aristócrata. 
Sabemos que eran buenos agricultores y ganaderos, artesanos – sobre todo metalúrgicos o en el trabajo del vidrio- y excelentes comerciantes y arquitectos, visible esto último en las grandes obras de ingeniería que realizaron : fortificaciones, muros ciclópeos, caminos , drenajes o alcantarillados. Vivían en pequeños ciudades-estados independientes, cada uno de los cuales tenían por centro una ciudad, siendo gobernadas por un rey y un conjunto de aristócratas elegidos anualmente. 
La actual ciudad de Roma fue conquistada por los etruscos a principios del siglo VI a. de C.; casi se puede decir que fue fundada por ellos, pues transformaron la primitiva aldea de los latinos en una ciudad, al comprender la importancia estratégica de la misma tras dominar sus colinas y las salinas cercanas al río Tíber. 
Los etruscos dieron forma a la primera etapa de la historia de Roma: la Monarquía. Del 616 al 509 a. C., Roma estuvo gobernada por tres reyes etruscos que organizaron la sociedad, introduciendo muchas de sus costumbres (derecho de ciudadanía o la relación entre patrono y cliente, al igual que su religión que era semejante a la helena – culto a lo antepasados muertos y los ritos de adivinación del porvenir-) y de sus avanzadas técnicas. 
Bajo esa monarquía etrusca, Roma amplió sus edificaciones, y vio la construcción del templo del Capitolio, del Circo Máximo y de la Gran Cloaca de la ciudad. La caída del último rey etrusco, provocada por los conflictos sociales y el deseo de un mayor protagonismo de los aristócratas, abrió el período republicano de la historia de Roma. 
Sin embargo, este nacimiento no era muy elevado para los romanos así que buscaron un origen más noble. Para ello su historia se fundó en la leyenda de los orígenes de Roma. 
La más antigua tradición, recogida por Dionisio de Halicarnaso, nos habla de la presencia de los aqueos con prisioneras troyanas en el Lacio, que fundan la ciudad de Roma. Otras dos tradiciones creen que Roma fue una fundación aquea o troyana. 
En época republicana la tradición originó otras leyendas: una tomada por los mitógrafos griegos, que hacían a Eneas su fundador, y otra, de sentido nacionalista, que la creía fundada por los gemelos Rómulo y Remo, descendientes de Eneas. 
La leyenda troyana, recogida magistralmente en la obra de Virgilio “ La Eneida”, contribuyó a perfilar los orígenes míticos de Roma. Según esta leyenda, Eneas- el más valiente de los troyanos después de Héctor -, hijo del héroe troyano y mortal Anquises y de la diosa Afrodita/Venus, tras escapar de Troya y perder en el asedio a su mujer Creusa, se refugia en la montaña, llevando a su padre, Anquises sobre los hombros, a su hijo Ascanio, en brazos y a los penates de la ciudad, en las manos. 


Reúne a los rescatados en el monte Ida y funda una nueva ciudad. Pero su destino lo va a llevar al Occidente: Italia del Sur, Sicilia y Cartago. Allí es donde será recibido y amado por la reina Dido. Los dioses le ordenan que siga su camino, llegando a Cumas, donde se encuentra con la Sibila, que le anuncia nuevos peligros. Y se lo lleva a los infiernos a visitar a sus antepasados. Allí ve a los muertos que han faltado a su destino y ve también la morada de los bienaventurados, Anquises, su padre fallecido, le dice los secretos del universo. Eneas bordea las costas de Italia y llega a la desembocadura del Tíber. 



Más tarde logra llegar al Lacio, acompañado en su duro peregrinar por su hijo Ascanio, que adopta el nombre de Ilus (Ilión= Troya) o Iulus (antecesor de la “ gens”o familia Iulia a la que pertenecían Julio César y Octavio). El héroe troyano se casa con la hija del rey Latino, Lavinia, aliándose más tarde con el arcadio Evandro, que fundará en la colina Palatina la urbe o ciudad de Palantea, y lograrán reprimir así al pueblo de los rútulos que al frente de su caudillo Turno presionan a los troyanos. 
Por su parte Eneas fundará la ciudad de Lavinium – llamada así en honor a su esposa -, cerca de la desembocadura del Tíber y su hijo Ascanio funda la ciudad de Alba Longa. Sus descendientes que habían formado una dinastía, la albana, de hasta doce monarcas en dicha ciudad se enzarzan en luchas dinásticas. Procas fue uno de estos reyes y tuvo dos hijos: Numitor y Amulio. 
La hija del rey Numitor, llamada Rhea Sylvia, fue obligada por su tío Amulio, usurpador del trono de su padre y asesino del hermano de Rhea - y por lo tanto legítimo rey de Alba Longa – a hacerse sacerdotisa vestal, para evitar su descendencia, y poder ser por ella derrocado. Pero Rhea será amada por el dios Marte, y tendrá con él dos hijos gemelos, a los que tendrá que abandonar en una cesta en el río Tíber. Estos gemelos serán Rómulo y Remo

La cesta será encontrada por una loba, la cual amamantará a los pequeños y los protege llevándoselos a su cueva, la gruta del Lupercal, situada en la colina del Palatino. Finalmente los gemelos serán recogidos por unos pastores. El historiador romano Tito Livio nos narra así lo acontecido: 
“ Víctima de la violación, la Vestal, habiendo tenido un doble parto, invoca a Marte como padre de su incierta prole (...). La sacerdotisa atada, es entregada a la vigilancia, (el rey Amulio) ordena que los niños sean arrojados a una corriente torrencial. (...). Así cumpliendo la orden del rey, abandonan a los niños en la charca más cercana, donde ahora está la higuera Ruminal. (...) Sostiene la fama que, como el agua era poco profunda depositó en lugar seco la flotante cestilla en que los niños habían sido abandonados, una loba sedienta desde los montes que había cerca torció el camino hacia el llanto infantil y ofreció sus ubres a los pequeños, tan mansa que el mayoral del rebaño del rey la encontró lamiendo con su lengua a los niños. (...)".  



Tras descubrir el secreto de su nacimiento, Rómulo y Remo regresan a Alba Longa para matar a su tío Amulio y devolver el reino a su abuelo Numitor. Este les entregó territorios al noroeste del Lacio. Tito Livio prosigue contándonos la historia del origen de Roma con las siguientes palabras. 
“ Transferido así el reino albano a Numitor, a Rómulo y Remo les invadió el deseo de fundar una ciudad en los lugares en que habían sido criados”. 


Con esta leyenda los romanos consiguen aunar dos cosas. Son un pueblo descendiente de los latinos, pero además son descendientes a su vez de los gloriosos troyanos, y por extensión de una de sus diosas, Afrodita. Eneas, hijo de Afrodita, da a Roma un origen divino. Los romanos, “ el pueblo más religioso del mundo” (Cicerón, De natura deorum, II, 3,8), dicen ser los beneficiarios de las gracias de esta diosa.

Después de que Rómulo y Remo repusieron en el trono de Alba Longa a su abuelo Numitor, desearon ser independientes, y concibieron la idea de fundar una ciudad en el mismo lugar donde habían sido amamantados por la loba. Además la población había aumentado demasiado, incluso los pastores se añadían a los habitantes, y tanto Lavinia como Alba Longa se habían quedado pequeñas. Por eso no era descabellado buscar un lugar para una nueva ciudad. 
La primera dificultad se originó porque querían mandar los dos, Rómulo y Remo, y no había manera de saber quién era el mayor, ya que eran gemelos. La solución la buscaron en los dioses: harían sacrificios a las divinidades protectoras del lugar. Ellas, por medio de señales que indicaran su voluntad (lo que nosotros llamamos "augurios") designarían a uno de los dos como rey, y éste habría de dar su nombre a la nueva ciudad. 
Para recibir los augurios de los dioses, Rómulo eligió la colina del Palatino, mientras que Remo se colocó en la del Aventino, más al este y más cerca del río. Se cuenta que la señal se le apareció primero a Remo, ya que por su lado vinieron seis buitres. En el momento en que iban a anunciar que ya había ganado Remo, por la parte de Rómulo vinieron doce buitres, lo que hizo que sus partidarios lo tuvieran como una señal más importante. Ninguno de los dos dio su brazo a torcer, porque los dos se creían señalados por los dioses: Remo, porque había sido el primero en ver los pájaros; Rómulo, porque había visto el doble. 
Lo que comenzó con una simple discusión fue subiendo de tono hasta que los partidarios de uno y otro vinieron a las manos. En la pelea Remo fue golpeado y murió, pero la tradición cuenta esta muerte de una forma más épica, que es como sigue: Rómulo se creyó que había ganado y comenzó a realizar los ritos propios de la fundación de la ciudad: con un arado tirado por un caballo y un buey blancos hizo un surco que delimitaba la extensión de la ciudad. Éste era un rito propio de los Etruscos; por eso se dice que tal vez Rómulo y Remo eran de ese pueblo. A continuación empezó a levantar los muros que iban a rodear el Septimontium, o sea, las siete colinas de Roma. 

El lugar elegido para fundar la ciudad de Roma era el mejor. Estaba en un cruce de caminos: al lado del río Tíber, por donde se comunicaba con el interior, y en el centro de la península italiana, paso obligado para los que querían dirigirse hacia el sur. Además, al estar en siete colinas, estaba defendida de los posibles ataques de los otros pueblos. Las siete colinas de Roma son las siguientes: Capitolio, Aventino, Quirinal, Viminal, Celio, Palatino y Esquilino. 

La más alta de todas es la del Quirinal, que se levanta 69 metros sobre la llanura. Apenas levantaban las murallas unos palmos del suelo, cuando Remo tuvo la osadía de burlarse de su hermano y de la ciudad que estaba construyendo, y para demostrar que el motivo de su burla era real, saltó de un brinco las nuevas murallas. Esta actuación de Remo enfureció a Rómulo, porque veía que se estaba burlando de él, y que su autoridad quedaba por los suelos. Lleno de ira se acercó a Remo y lo atravesó con su espada al mismo tiempo que decía la frase para la historia: "Así haré en adelante con cualquiera que salte mis murallas". De esa forma Rómulo se quedó solo en el trono. 
La ciudad fundada recibió el nombre de su fundador, y se llamó Roma. Esto ocurrió un 21 de abril del año 1 de la fundación de Roma ("ab Vrbe condita" ), que corresponde con el año 753 a. C.

martes, 11 de junio de 2013

Apolo, el hijo de Zeus y Leto

En la clase alguien me preguntó por el origen del culto a Apolo y sobre cómo surge este dios grecorromano. Apolo, es hijo de Zeus y de Leto. Es uno de los pocos dioses griegos que mantienen su nombre en el mundo romano. 

En la mitología griega, Leto (‘el olvido ’) era una hija de los titanes Ceo y Febe y, en el panteón olímpico, madre con Zeus de los mellizos Apolo y Artemisa. En la mitología romana su equivalente, como madre de Apolo y Diana, es Latona. Con su hermana Asteria, fue venerada como diosa de la noche y alternativamente de la luz del día. Zeus había intentado violar a la hermana de Leto, Asteria, que se había escapado transformándose en codorniz, arrojándose al mar y convirtiéndose en la isla flotante Ortigia. 

Hera persiguió a Leto y logró que nadie la acogiera salvo en la isla Ortigia, que estaba desierta. Trató Hera de impedir el nacimiento prohibiendo a su hija Ilitía, diosa de los partos, que la atendiera. Cuando ya tenía Leto un retraso de 9 días, conmovieron sus dolores a los dioses, que hicieron que naciera primero Artemisa para ayudar a su madre en el alumbramiento de Apolo. La isla Ortigia quedó fijada al fondo con 4 columnas, y cambió su nombre por el de Delos, que significa brillante (por Apolo, dios de la luz). Perseguidos por Hera, Leto, Artemisa y Apolo llegaron a un estanque, y, cuando iba la madre a dar de beber a sus hijos, unos campesinos, instigados por Hera, removieron el agua y la enturbiaron con el barro. Zeus los castigó convirtiéndolos en ranas. Apolo y Artemisa fueron grandes protectores de su madre. 

Apolo es un dios arquero sembrador de la peste y de la muerte brutal.Pero también es protector y sanador.Como purificador detiene la venganza, introduce la moral y la medida; es un dios legislador y protector de los hombres. 

También se le representa como un Poeta, y se le vincula al mundo de los Oráculos. Es el señor de los animales, protector de los rebaños, destructor de los animales dañinos tales como los lobos y las ratas. Se le representa con múltiples signos o símbolos tales como Carro y el arco; el Laurel, pero también el Obelisco o el pilar, así como animales como el perro Argos, la cierva, el cisne, y el delfín. Se le veneraba en diversos santuarios como Delos y Delfos (lugar donde está su Oráculo). También ciudades importantes donde tuvo templos eran las de Dídima, Atenas, Beocia, pero también Esparta, Léucade. 

Su hermana gemela era Artemisa o Diana , la diosa Protectora de animales y de la naturaleza. Era también diosa de la caza, de los árboles, de la vegetación, las fuentes y cursos de agua. También era una diosa protectora de la castidad, o mejor dicho, de la independencia frente a lo masculino. 

Protege la vida femenina, prepara para el matrimonio, vela en los nacimientos y por el crecimiento de los niños. Sus símbolos eran la cierva, o las oseznas, pero también se le representa como un árbol tal como el cedro y el nogal. Lleva casco, arco y flechas. Puede ir acompañada de un perro y se le podía representar con muchos pechos. 

Era muy popular como señora de las ninfas y se le rendía culto en Táuride, el Peloponeso (Esparta)  y Éfeso.

martes, 14 de mayo de 2013

El por qué de los mitos

¿ Qué son los mitos? ¿ Qué es la mitología? ¿ Para qué sirve? ¿ Existen todavía mitos? ¿ El mito es sólo religioso? ¿ Qué importancia tienen los mitos en la sociedad de hoy?¿ Qué diferencias existen entre los mitos y las leyendas? ¿ Señala cuáles son tus mitos?

 “ Al principio...”, tal es la introducción de muchos relatos. Un mito es un relato de hechos imaginarios que alcanzan una cierta grandeza y patetismo. Los mitos son variados y se pueden centrar en distintos aspectos como la creación del mundo, del hombre o de los dioses, el miedo a lo desconocido o el deseo de esperanza. Los mitos de la creación quien remontarse al principio de todo, al momento en que nada existía. A través de la Historia y de los países descubrimos un gran número de relatos sobre la creación. Al mito no hay que confundirlo con el relato popular, también conocido ahora como leyenda urbana ni con la leyenda en el sentido clásico: el relato popular carece de grandeza o patetismo, y la leyenda posee un fondo de verdad histórica. El conjunto de los mitos y su tratamiento se llama mitología. 
Mitos y mitologías ha habido siempre en todas las culturas incluso en la nuestra siguen existiendo. Los mitos son interpretados a la luz de la creencia de cada época El mito es imprescindible para un pueblo. El mito se inserta en la tradición heredada de una nación. Tiene una función social fundamental. Todos los pueblos y civilizaciones del mundo tienen la suya (africanos, egipcios, chinos, hindúes, japoneses, aztecas, mayas, incas, nórdicos, vascos,...)

Las culturas hebreas y grecorromanas son algunas de entre ellas, pero para nuestro mundo es la más importante por su legado cultural, literario, artístico, e incluso religioso. Los hebreos o judíos se centraron en la Cosmogonía (el origen del mundo) y en la Antropogonía (el origen del hombre), mientras que los griegos y más tarde los romanos lo harán además de los anteriores en la Teogonía (el origen de los dioses). 
La mitología griega se recoge en obras literarias y en manifestaciones artísticas, y nos permiten conocer parte del espíritu de los griegos. La mitología estaba muy arraigada en las creencias de los griegos y pretendían con ella explicación del mundo o parte del mundo desde los fenómenos naturales (el trueno y Zeus) hasta los sentimientos humanos más nobles amor o pasión (Afrodita, Eros, o los mitos de Medea, Jasón o Fedra) a los brutales como la furia (titanes), el rencor (herakles y Hera) o el descontrol absoluto (las Bacantes y Dionisios).

La mitología griega nos ofrece una explicación de los fenómenos de la naturaleza, del origen del universo o de la existencia del ser humano basado en narraciones fantásticas o mitos, ya que a los griegos en un primer momento no podían dar una razón científica ante tales hechos. Como explicación “irracional” el mito se cree, se tiene confianza en él, no se cuestiona realmente si es verdad o no. 
Los mitos explicarían que la lluvia y los rayos eran provocados por la furia de Zeus, que los maremotos y terremotos se producían cuando Poseidón/ Neptuno – dios de las profundidades marinas- removía el fondo marino, o que si se oían truenos se debía a que Hefestos/ Vulcano, el dios herrero, golpeaba con fuerza el yunque con su martillo. 
La mitología no es cuento, aunque así lo parezca por su estructura narrativa. La mitología es una forma de pensamiento donde la imaginación es más importante que la razón. Los relatos son “maravillosos” en el sentido de que escapan de los límites del espacio y del tiempo. Sin embargo, no han nacido por casualidad. De alguna manera la mitología expresa las necesidades, los deseos o las aspiraciones de los hombres. En la mitología hay un intento de explicar el mundo, y en ese intento aparecen dioses, monstruos, héroes, heroínas, amores, traiciones, viajes, peligros, muertes, etc. Esta estructura narrativa del mito, que es el relato concreto de un hecho mitológico, está compuesta de símbolos que sólo tienen valor en el sistema cultural y social clásico, teniendo éstos unas fórmulas didácticas para afrontar la vida y como actuar ante la vida. 
En un mito es necesario interpretar el símbolo a través de los textos (con los problemas que conllevan porque algunos son fragmentarios y otros contradictorios ya que muchos se recogen de la transmisión oral) y del contexto (la realidad política, social, cultural en la que surgen). Son manifestaciones atrayentes en el sentido de que siempre manifiestan una oposición o antítesis, o enfrentamiento. 
Los mitos son morales en el sentido de que hablan de las normas a seguir para una sociedad (la astucia, el valor, la muerte, la condenación, etc. Los mitos dan sentido a toda una colectividad. En su momento se lo dieron a la colectividad griega, más tarde a la romana, y después a la del mundo occidental, visible en los arquetipos de la psiquiatría, en los tópicos literarios o en el cotidiano. 
En los mitos los protagonistas son siempre extraordinarios (dioses, diosas, héroes y heroínas) porque no envejecen, no mueren y sus acciones son conocidos por todos y tienen un fin didáctico, es decir, sirven para enseñar, tanto es así que estaban acompañando permanentemente a los hombres en su vida diaria, desde las primeras lecturas básicas (las fábulas de Esopo, o las obras de Homero) hasta en su mobiliario diario en la casa (mosaicos, banquetes, copas) como símbolos cotidianos.

Estos mitos ocurren en un tiempo “ primordial”, en un tiempo en el que los hombres están en contacto con los dioses. Los encargados de mantener los mitos eran los “ prophetes” o adivinos, muy comunes en la antigüedad griega, así como los arcontes o sacerdotes elegidos entre las familias nobles de Grecia. También estaban los aedos o poetas como Hesíodo o el ya nombrado Homero. 
El mito no tiene autor, no tiene tiempo, no tiene dueño. Los mitos pueden tener un origen popular o culto, tener un fondo histórico con una realidad muy distorsionada ( La Guerra de Troya) o ser una simple imaginación, ser ingenuos o filosóficos. Lo que sabemos de ella lo hacemos a través de concepciones de autores como los anteriormente citados o Sófocles o Esquilo. 
La mitología griega es la más fragmentaria, la más sistemática y en ella no todo es texto, pues la imagen, la iconografía es muy importante. Todavía hoy, en nuestro presente la mitología no deja indiferente al hombre religioso ya sea por su trascendencia o por ser una historia embellecida. 
Pero no nos engañemos la mitología sigue estando presente en otros campos, no sólo en el mundo religioso y trascendente. Por ejemplo, en la Medicina se continúa sobre todo en el campo de la Psiquiatría analizando a los clásicos para ver su incidencia en algunos complejos que le interesan a los psicoanalistas. En la misma medida hoy tenemos nuevos mitos como son el mito de la Ciencia, que alimentado por la fe en el progreso llega a veces al fanatismo y muestra ritos sociales, con su propia iglesia y su clero o los mitos procedentes de los medios de comunicación de masas que pueden ser los más claros exponentes de los nuevos mitos. Presentan las siguientes características, similares a las que tuvieron en su momento los mitos clásicos: 
- Se ponen como ejemplos para los demás. 
- Poseen riquezas y prestigio. 
- Son hermosos y se nos presentan como seres felices. 
- Son conocidos por todos, apareciendo como Superhombres que simulan ser dioses. 
- Viven en un mundo inaccesible, en el que no están en contacto con el resto del mundo. Viven en su propio Olimpo. 
- Provocan una especie de fanatismo. 
- Reúnen a muchos fieles en grandes ceremonias. 
- Existen ritos impuestos que hay que cumplir. 
- Se les imita e incluso se les lleva con nosotros en forma de amuletos o imágenes. 
- Son creados por el hombre para el hombre. 
Atendiendo a los protagonistas de los relatos, pueden distinguirse entre los mitos divinos y los heroicos. Los primeros, los divinos, narran el origen, la creación o génesis del universo, de los dioses y de los hombres: Cosmogonía, Teogonía y Antropogonía. Se ocupan de los incidentes de las vidas inmortales de los dioses, los orígenes y las peculiaridades de su culto. Estos mitos muestran la ordenación del mundo o cosmos, la relación entre los dioses y los seres humanos, las normas que rigen esta ordenación, así como el talante de cada divinidad.

Los mitos heroicos tienen héroes y heroínas. Los personajes y los acontecimientos son arquetípicos y modélicos. Los personajes son protagonistas de naturaleza superior a los normal, seres intermediarios entre los hombres y los dioses. Suelen tener nacimientos especiales, una fuerte preparación, superan difíciles pruebas, alcanzan la fama, aman o sufren tragedias. Al morir algunos son transformados, unos pocos son divinizados y otros siguen los destinos de los demás hombres: los infiernos.

En la mitología griega para algunos autores pueden separarse en dos periodos: el mundo preolímpico y el mundo olímpico. En cualquiera de estos dos momentos las preguntas que se hacen los hombres para justificar la mitología siempre son las mismas: la creación del universo y el papel del hombre en el mundo. 
La primera creación surge sin causa. Es una generación espontánea, como un esfuerzo realizado por el caos sobre sí mismo. Este caos se hincha, crece, se hace desmesurado, se calienta por frotamiento, se diversifica, se resquebraja, se separa, se dispersa, se distingue en varias unidades, se multiplica al infinito, se organiza, se jerarquiza. Así nacen el fuego, la luz, la vida, el espíritu y todo lo que conforma el Universo del hombre. 
Los orígenes del mundo según los griegos lo encontramos en tres fuentes literarias: Hesíodo y la Teogonía; en las dos obras atribuidas a Homero “ La Ilíada” y “ La Odisea”; y en el mundo de Orfeo.